Diego de Saavedra Fajardo fue un escritor, diplomático, caballero de la orden Santiago y uno de los máximos representantes de la segunda fase de la Contrarreforma. Un hombre que participó en importantes conversaciones y decisiones internacionales para garantizar la paz en el territorio español durante largos períodos de conflictos armados.
Nació el 6 de mayo de 1584 en
Murcia y fue el menor de cuatro hermanos. Su padre fue Don Pedro de Saavedra y su madre Doña Fabiana Fajardo; se crió en una pequeña villa a 5 km al sur de la capital murciana, donde su familia tenía propiedades.
Formación profesional
En 1600 empezó sus estudios de Derecho y cánones en la Universidad de Salamanca, por un año se le concedió un hábito de la Orden de Santiago, y finalizó su carrera en 1608.
Dos años después se fue a Roma para iniciar su carrera diplomática, en 1612 fue nombrado secretario de cifra del cardenal Gaspar de Borja, quien era embajador español en la capital italiana.
Como encargado de negocios tuvo la oportunidad de viajar a Nápoles y a Sicilia; en un periodo corto fue secretario de Estado y Guerra de Nápoles. En 1617 fue nombrado canónigo de Santiago.
De esta manera, se puede decir que su vida se divide en dos, una etapa romana dedicada a la política eclesiástica y la etapa centro-europea enfocada en la política internacional.
Diplomático internacional
Desde 1623 aumentaron sus actividades diplomáticas, ya que se había ganado la confianza del rey Felipe IV, quien lo encargó de gestionar importantes relaciones políticas a lo largo de 35 años en Italia, Alemania y Suiza.
Ya para 1631 fue embajador en Roma y dos años después se trasladó a Bavaria, un territorio en donde se llevaron a cabo muchos enfrentamientos durante el periodo de la Guerra de los Treinta Años.
En 1636 murió el emperador Fernando II y tuvo lugar la Dieta de Ratisbona, para realizarse la elección de sucesor, donde Saavedra actuó como representante de España.
Entre 1635 a 1648 durante la declaración de guerra a Francia, gobernada por Richelieu, debido a las constantes derrotas de las tropas españolas, Saavedra efectuó distintos intentos de tratados para terminar los enfrentamientos. Sin embargo, abandonó el congreso antes de la conclusión por la paz.
Saavedra regresó a Madrid enfermo después de la firma del tratado de Munster, se retiró al Convento de Agustinos Recoletos, donde al poco tiempo de su estancia falleció el 24 de agosto de 1648. Sus restos fueron enterrados en la capilla del Beato Andrés Hibernón de la Catedral de Murcia.
La visión de Saavedra
Siempre fue un realista, por eso propuso una reorganización económica y que se dejaran a un lado las ideas imperialistas que España quiso imponer en Europa. Expuso la situación desfavorable del sector agrícola y comercial y planteó nuevas alternativas para los artesanos y labradores, que estaban abandonados. Igual que la desigualdad financiera existente entre los eclesiásticos y los letrados.
Llegó a proponer que se limitara el número de eclesiásticos y conventos para fomentar la agricultura y la producción.
Obras emblemáticas
Diego de Saavedra y Fajardo destacó casi más por su pensamiento como escritor que como diplomático. Sin embargo, le tocó trabajar en duros períodos de la historia de España, con pérdidas territoriales, hegemonía del Imperio Español en Europa y otros conflictos.
Realizó muchas obras entre las que destacan:
Idea de un príncipe político cristiano, representada en cien empresas (1640),
Política y razón de estado del Rey Católico don Fernando y
Corona gótica, castellana y austriaca (1648). Su última obra fue una sátira titulada
República literaria, publicada después de su muerte en 1655.