Castillo de Lorca

Historia de Lorca


Lorca es el tercer municipio más poblado de la región de Murcia, con 94.404 habitantes según el censo del año 2019.

En el valle del Guadalentín se han establecido muchas civilizaciones a lo largo de los siglos, principalmente por los manantiales de agua y la riqueza en minerales. Se han encontrado utensilios de sílex demuestran la existencia de Homo erectus en la zona en el Paleolítico Inferior (1.500.000 - 95.000 a. C.).
 
Castillo de Lorca (Lorca - Murcia)
Durante la época romana, Lorca era utilizada como un establecimiento mercantil, recibiendo importantes cargamentos de ánforas para su comercialización. El principal motivo para utilizar Lorca como base de operaciones era su excelente ubicación en el corredor Levante-Andalucía, en pleno camino de penetración al interior desde Cartagena (la vía Augusta). A partir del siglo II d. C. se empezaron a producir numerosos asentamientos romanos en la zona de Lorca, dedicados principalmente a la explotación agrícola de la vega del Guadalentín.

El valle del Guadalentín fue ocupado por un alto número de asentamientos árabes. Éstos causaron cambios en la comarca, convirtiéndola en una tierra sólidamente islamizada.

Los ejércitos islámicos llegaron a Lorca en el año 711, convirtiendo la ciudad en una de las medinas preferidas por los árabes para establecerse. Los musulmanes la llamaron Lurqa y se convirtió en uno de los núcleos más importantes de Al-Ándalus. Poco tiempo tardo Lorca en convertirse en la capital del reino de Tudmir, desplazando en importancia a Orihuela, principalmente por su excelente ubicación geográfica.

En el siglo IX, los enfrentamientos internos llevaron al emir Abd al-Rahman II a fundar una nueva ciudad a orillas del río Segura. Esta nueva medina tomo el nombre de Mursiya, origen de la actual ciudad de Murcia. A pesar de ello, Lorca todavía estuvo unos cuantos años como capital del reino de Tudmir, pero con el tiempo Mursiya fue cogiendo mayor importancia hasta convertirse en la capital del reino.
 
Iglesia de San Patricio (Lorca - Murcia)
Con la conquista de Lorca por parte de los castellanos, en el año en 1244, Lorca siguió desempeñando su papel de núcleo importante dentro una rica comarca agrícola y con una importante actividad artesanal, pero debido a su carácter fronterizo y sus continuas disputas, resultó difícil en esa época el desarrollo de la agricultura. Este continuo peligro fronterizo influyó en la vida de la población que, atemorizada, decidió concentrarse en el recinto de la villa y en su fortaleza.

Con la caída del último bastión musulmán desaparece el peligro fronterizo, dando paso a años de bonanza que potenciaron la transformación de Lorca y su desarrollo comercial, agrícola y ganadero.

Esta situación produjo un estallido demográfico gracias a los obreros que llegaron atraídos por las numerosa obras públicas que se emprendieron en la zona.

Posteriormente, el siglo XVII supuso un freno en el desarrollo de Lorca debido a las catástrofes económicas y demográficas derivadas de sequías, inundaciones, terremotos y epidemias.

En 1802 se produce una nueva catástrofe en Lorca, la rotura del pantano de Puentes, que inauguró un periodo de desgracias que harían mella en la economía y la demografía de la ciudad de Lorca.

No será hasta el siglo XX cuando Lorca experimenta un despegue tecnológico con la especialización de los sectores productivos. La intensa explotación minera de los yacimientos de la zona litoral supuso un impulso económico para toda la comarca.

En el año 1964 el centro urbano fue nombrado como Conjunto Histórico-Artístico. Contiene edificios simbólicos como el Palacio Guevara, el Ayuntamiento, el Conjunto Monumental de Santo Domingo, la Iglesia de San Francisco y el Casino.