Las minas de Mazarrón ofrecen un peculiar paisaje lleno de mágicos colores y mucha historia. Así que, si eres un amante de la arquitectura y la aventura este es tu lugar ideal.
El gran complejo minero que proporciona este escenario de otro mundo es de gran extensión, por lo que recorrerlo en su totalidad podría llevarte varias horas, pero merecerá la pena descubrir cada rincón para tomar postales que muestren un fondo en tonos rojizos.
Conoce las minas de Mazarrón
Su apariencia es muy similar al planeta Marte, es la mejor descripción que se puede hacer del panorama completo que forma parte de estas minas antiguas en las que hasta los años sesenta se extrajo plata, plomo, hierro y zinc.
Durante la ruta en las minas de Mazarrón encontrarás que todo está visiblemente expuesto, por lo que el pasar de los años y la inclemencia de la naturaleza ante los objetos abandonados en el lugar te hacen sentir en un ambiente desolado pero inspirador.
Las construcciones, toda la maquinaria abandonada, los castilletes de madera empleados para la extracción de materiales años atrás, junto a una amplia vegetación y aves de carroña como cuervos, son el escenario ideal para todos aquellos amantes de la fotografía con profundidad.
Precauciones en la visita
Si bien es un lugar atractivo y digno de visitar, también se necesita tener especial cuidado a cada detalle que lo compone. Es un lugar totalmente abandonado, es decir, que no cuenta con medidas de seguridad rigurosas. Esto le obligará a mantener los ojos abiertos ante la existencia de pozos y pequeños acantilados.
La constante exposición de esta antigua construcción a la intemperie deja a estas ruinas en un latente peligro de derrumbe, por lo que no es recomendable que ingrese al interior de ninguno de los espacios.
Y si llueve o ha llovido recientemente antes de su visita al lugar, seguramente se encontrará con grandes cantidades de barro; entonces deberá llevar botas cómodas para que pueda caminar por este excéntrico sitio.
Historia minera
Mazarrón fue conformado por varios pueblos que se dedicaron a la minería y que establecieron esta práctica como el pilar fundamental de su economía.
Los registros indican que las primeras explotaciones ocurrieron en la Edad de Bronce y que fueron los romanos entre el siglo II a. C y el siglo II d. C quienes obtuvieron el mayor beneficio de este potencial minero.
En la Edad Media la actividad continuó, pero no se obtuvo un beneficio considerable de ello. Mientras, en la Edad Moderna, el resultado de la explotación de mineral hizo protagonismo, siendo el alumbre y la almagra los responsables del éxito.
Entrada la Edad Contemporánea la minería metálica se hizo presente: el hierro, el plomo, la plata, el zinc y el cobre fueron los últimos recursos beneficiosos obtenidos de las minas, hasta el cese de sus actividades definitivas en el año 1969, siendo una de las causas de su cierre el agotamiento de los minerales.
Se trata de un sitio de gran interés geológico y minero.